Renovar carné de conducir: Cinco motivos para dar más espacio urbano al peatón

La peatonalización de las calles es el proceso que pretende revertir la excesiva motorización de la ciudad. Busca devolverle al peatón, al ciudadano, un espacio habitable que le fue arrebatado cuando los vehículos y las calzadas se hicieron más y más frecuentes. El factor medioambiental es el principal motivo para volver a las calles peatonales, pero existen otros que bien merecen la pena el “sacrificio” de dejar nuestro coche en casa.

Más seguridad y menos accidentes

Es una cuestión tan obvia que casi no huelga decirlo: Si peatonalizamos las calles, reducimos el tráfico, y por consiguiente reducimos los accidentes. Pero el motivo va más allá. Uno de los mayores problemas de la seguridad vial en la ciudad es que vehículos y peatones comparten el espacio urbano, con flujos de movilidad que se superponen constantemente (principalmente porque los peatones tienen que cruzar las calles). Es el principal motivo de los accidentes por atropellos; no en vano 9 de cada 10 atropellos se producen en la ciudad.

Tratar de separar estos flujos es una de las claves de las supermanzanas, planteadas por ejemplo en Barcelona. Incluso en aquellas calles donde se implanta la plataforma única, con reducción del límite de velocidad y preferencia del peatón, la disminución de la gravedad de los atropellos es significativa. Ya he hemos hablado de que a 30 km/h (o 20 km/h como plantea la DGT) los atropellos graves pueden disminuir un 80%, como ha ocurrido en ciudades como Sevilla, Córdoba y Pontevedra.

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Menos contaminación y menos ruido

Tratar de reducir la contaminación es una de las principales razones por las que se está tratando de reducir el tráfico rodado en el centro de la ciudad; y la peatonalización de las calles es una de las medidas más drásticas pero eficaces para ello. El objetivo es que los ciudadanos opten por el transporte público o la bicicleta para moverse.

Es una medida que se ha llevado a cabo en ciudades de todo el mundo, desde Nueva York a Madrid, donde se prevé en 2020 haber reducido la polución en un 25% gracias a la peatonalización. En el caso de la capital de España, en los primeros nueve días de la Gran Vía sin tráfico se redujo la emisión de dióxido de nitrógeno en un 32%. En el caso de Barcelona, implantar la supermanzana en toda la ciudad supondría que el 94% de los barceloneses pudiesen vivir con niveles aceptables de polución (actualmente sólo lo tienen el 54% de la población).

Más salud y menos estrés

Llevar una vida activa, hacer ejercicio y caminar, suponen muchos beneficios en materia de salud, y a la larga, un ahorro considerable a la administración en sanidad. Conscientes de ello, muchos gobiernos promueven la movilidad activa entre sus ciudadanos; pero se encuentran con que las vías de tráfico de la ciudad son barreras que limitan a los peatones. En Madrid, previamente a la peatonalización de sus grandes calles, sólo pudo aumentarse la movilidad activa un 3% entre 2004 y 2012.

La peatonalización de las calles es una herramienta clave para fomentar un estilo de vida saludable. La American Journal of Public Health señaló la relación entre la mayor presencia de espacios peatonales y ciclistas con menores índices de obesidad y diabetes en la población. Por si fuera poco, también se han demostrado beneficios como un menor nivel de estrés de los ciudadanos o el mayor desarrollo de habilidades sociales en los menores.

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Más comercio y turismo

Las zonas peatonales invitan a la gente a pasear, y ello supone un gran estímulo al comercio y la hostelería; a pie se incrementan las posibilidades de compra y consumo espontáneo, no planeado. Según un estudio de la OCDE en Europa, procesos de peatonalización incrementaron ventas en un 20% en Viena, un 25% en Copenhage, un 40% en Múnich y un 70% en Hamburgo, entre otras ciudades. Las marcas lo saben y ven estas nuevas zonas peatonales como una gran oportunidad; es el ejemplo de la calle del Arenal en Madrid, donde se han abierto numerosos comercios desde su peatonalización en 2006, convirtiéndose en la calle comercial más transitada de España.

Este fenómeno afecta igualmente al turismo, y no necesariamente al de compras. En Nueva York se han peatonalizado algunas calles de Broadway para mejorar el turismo de espectáculos; París ha hecho lo mismo con 3 kilómetros de la margen del Sena, y ya cierra los Campos Elíseos al tráfico un domingo al mes; y en Berlín se preparan para el fin de las obras de la avenida Unter den Linden, que unirá de forma peatonal la Puerta de Brandeburgo y la catedral.

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Más transporte público y más ahorro para el ciudadano

Peatonalizar las calles también supone un mayor uso del transporte público; y no visto como un inconveniente sino como una mayor comodidad, pues las zonas peatonales cuentan con más y mejores paradas de metro, autobús, etc. Además, los ciudadanos que vivan en estas zonas tendrán un menor coste en sus desplazamientos, pues como sabemos el  transporte público es más barato que el vehículo particular si se viaja sólo.

En Madrid, usar un coche particular solo compensa si hacemos menos de 22,5 kilómetros diarios si es gasolina, o menos de 28,9 si es diésel, cuando los españoles hacemos de media en torno a 30 kilómetros diarios. En Barcelona ocurre de forma similar, donde el automóvil muestra el gasto por desplazamiento más disparado de todas las formas de transporte.

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