Psicotécnicos: ¿Cómo funcionan los radares de tramo?

Psicotécnicos: ¿Cómo funcionan los radares de tramo?

La velocidad es un factor de riesgo y causa de una gran mayoría de las víctimas en carretera, de ahí el trabajo de las autoridades por tratar de disminuir las infracciones relacionadas. En ese sentido, el radar de velocidad es un instrumento que se ha convertido en clave. El tiempo está demostrando que, aplicados de forma adecuada, contribuyen a la seguridad vial, despejando polémicas y mitos pasados.

Existen varios tipos de radares o cinemómetros en nuestras carreteras. De entre ellos, en los últimos años destacan los denominados como radares de tramo. Su funcionamiento difiere en parte a de los radares convencionales y va asociado, no a la velocidad que mantiene un vehículo en un momento determinado, sino a lo largo de un recorrido.

La velocidad, una asignatura pendiente

Los radares de tramo son más efectivos, en ese aspecto, a la hora de reducir la velocidad media a la que se conduce. No se puede obviar que en torno al 30% de las víctimas de los siniestros viales tienen que ver con este factor. Como ya os hemos comentado en Circula Seguro, se podrían salvar en torno a 400 vidas al año en nuestro país si se respetasen los límites establecidos.

Por eso las últimas reformas normativas, centradas en reducir la velocidad a 90 km/h en las carreteras convencionales, aquellas que se cobran el 80% de las víctimas. Pese a la impopularidad que conlleva, sigue la estela de otros países europeos, como Francia. Allí el límite de velocidad ha pasado de los 90 a los 80 km/h por análogos motivos.

Radares de tramo, el cálculo de la seguridad

Radares de tramoSemejante impopularidad poseen los radares. Pese a esto, es indudable que propician que los límites de velocidad se respeten allí donde se sitúan. En el caso de los radares de tramo, ese respeto se entiende en forma de velocidad media a lo largo del recorrido que controlan.

Los radares de tramo no son en realidad radares, según la literalidad del término. Esto es así porque no emiten ningún tipo de señal, entre el aparato y el vehículo, para medir la velocidad exacta a la que este último se mueve. El registro que realizan estos cinemómetros es el de la hora de paso en dos puntos determinados de una misma vía, junto a de las matrículas de los vehículos. Esto último se lleva a cabo gracias a cámaras provistas de infrarrojos.

Para calcular si existe o no sanción, hay que tener en cuenta que de los límites de velocidad de la vía se deriva un tiempo máximo permitido de paso a lo largo del tramo. La infracción se deduce de los casos en los que un vehículo realiza el tramo en menos tiempo.

Otra consecuencia, también relacionada con lo que diferencia a los radares de tramo del resto de cinemómetros, es que los márgenes de error de los radares no tienen aplicación en su caso. Los posibles fallos temporales que podrían sufrir se palían gracias a la sincronización de las cámaras con fibra óptica y con comunicación vía satélite. El cómputo final de los datos los realiza un ordenador en el Centro de Tratamiento de Denuncias Automatizadas de la DGT, en León.  Del mismo modo, factores como la posición en el carril cuando se toma la instantánea no influyen en absoluto en el resultado del control.

¿Dónde están los radares de tramo en España?

Radares de tramoEn la actualidad existen más de 50 radares de este tipo en nuestro país. Esta cifra está en aumento por la apuesta realizada en muchos puntos de España por esta clase de radares. El último ejemplo de esto lo encontramos en Madrid.

A principios de año se ha colocado un nuevo radar de tramo en una de las arterias principales de entrada y salida de la ciudad, que no es otra que el paseo de Extremadura. En concreto, el tramo en el que se mide la velocidad de paso es el que separa el kilómetro 4 y el 5,75, en sentido salida. En este caso, no solo se pretende controlar de forma más exhaustiva la velocidad de paso, sino reducirla para convertir el paseo de Extremadura en una vía 100% urbana.

Pese a que el sistema de medición y detención de infracciones es diferente, el número de vehículos infractores ha sido ostensible en los últimos años. El cálculo en Cataluña es que en 2018 los radares de tramo cazaban hasta a 367 conductores por día que superaban los límites. En la Comunidad de Madrid, el radar que más multó en 2016 (y con diferencia) era el radar de tramo de la AP-6.

De este modo, los radares de tramo permiten un control más heterogéneo de la velocidad, mostrándose útil tanto en tramos complicados de carreteras convencionales, donde la vía puede estar en peor estado; como en autovías o autopistas y en tramos específicos de las vías, como son los túneles.

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